Matchmaking: ¿la nueva manera de encontrar pareja?

Si bien muchos artículos entienden el concepto moderno de matchmaking, como la búsqueda de pareja por afinidad psicológica a través de Internet, la necesidad de relacionarse cara a cara, en ambientes seguros con la posibilidad de conocer gente para entablar una relación, lleva para muchos el concepto al marco de reuniones en vivo y en directo.

Es notorio que las formas de relacionarse a través del tiempo no surgen inmunes a los cambios socioeconómicos, ni a la tecnología y sus infinitos tentáculos de progreso y mutación, según pasan los años.

De hecho, la relaciones humanas se ven filtradas directamente, y en el devenir de las mismas se descubren sujetos que aunque desean encontrar pareja, parecen incomunicados en la paradoja del chat omnipresente, que por otro lado pareciera crear más soledad.

En la mitad de nuevas app que brindan desde el teléfono, por ejemplo, la posibilidad de encontrar supuestamente “la media naranja” (según los gustos y afinidades como es el caso de Tinder), y las diversas redes sociales, con sus potencialidades y maneras de comunicarse, algo se devela: la distancia virtual con la otra persona que promete el chat termina para muchos siendo una piedra en el zapato. Eso sí, una piedra cómoda en donde se pone en juego un “conocerse” a la medida de lo que se quiere, con escaso compromiso.

Entonces para muchos que agotaron instancias y que desean conocer a otras personas, una nueva modalidad crece desde Europa y Estados Unidos. Se trata del “matchmaking”, y consiste en organizar reuniones entre amigos solteros para que se conozcan y -quién dice- lleguen a formar pareja.

La idea es generar un ambiente relajado donde el organizador tenga conocimiento de las personalidades y gustos de cada uno, y en base a eso, los pueda hacer coincidir con alguien similar.

Una apuesta en donde los vínculos (si se dan) parecen construirse desde el contacto cara a cara, y la predisposición real y concreta a “exponerse” frente a un otro, lejos del mouse.

Antes de poner en práctica estas reuniones, el sitio Entremujeres.com rescata (entre varias) dos pautas  fundamentales:

“Nadie debe saber que es una reunión de ‘matchmaking’. Si se tiene amigos solteros, sin intenciones de formar pareja, lo ideal es respetar sus deseos. Ellos deben pensar que se conocieron naturalmente en una cena entre conocidos. Después de todo, nadie sabe qué puede pasar luego”. De esta manera se apuesta a la máxima espontaneidad y fluidez posibles.

Mientras que en segundo lugar, el mismo artículo aconseja: “resulta positivo armar un grupo heterogéneo de invitados, mezclando personalidades, y personas, de diferentes ámbitos. Pueden ser del trabajo, la universidad, o el gimnasio por nombrar algunas actividades. Además es bueno permitir a cada uno llevar un amigo o amiga, así el grupo será aún más diverso. Las mejores reuniones de ‘matchmaking’ son aquellas en las cuales se crean oportunidades para que múltiples parejas se conecten; no tienen sentido si todos intentan unir a sólo dos personas”.

Casi, casi, un ‘asalto’

Al mejor modo de presentaciones a la vieja usanza de padres y hasta abuelos (diferencias más, diferencias menos) y más allá de las modas y las nuevas tendencias, el ‘matchmaking’ pareciera tener muchos pro.

Así lo sustenta desde Buenos Aires, la licenciada en  psicología  Beatriz Goldberg,  especialista en Familia y Pareja, además de escritora y docente.

“Estos espacios de encuentro (sepan o no los concurrentes) resultan muy positivos. Hoy en día se está volviendo incluso al tema de las presentaciones de amigos que resultan más evidentes, pero que se tornan necesarias para salir del área virtual, o de sitios como los boliches, en donde el diálogo y la inquietud del encuentro más personal, parecieran nulos. En el caso del ‘matchmaking’ se toma desde otro lugar, ya que hay un contexto descontracturado que suma a la situación, sin crear ambientes incómodos”.

– ¿Qué aspectos se suman y superan a contactarse por la red?

– Si bien la primera impresión que todo ser humano tiene de otro se vincula a lo físico, este tipo de tendencias permite interactuar, escuchar y ver a alguien más allá de esto, y de una manera más profunda. Es decir se puede experimentar como testigo y participante de cómo habla, piensa, o como se maneja una persona en una ronda de amigos o coincidentes. Hay muchos que sufren de timidez y también en este caso las posibilidades son más generosas y menos estresantes.

– ¿Podríamos decir que no existen lugares de encuentros, más allá de la potencialidad de las redes?

– Totalmente. La presencia de este tipo de reuniones son indicadores de una vuelta paulatina a las fuentes. Basta pensar en los denominados “asaltos” de antes, en donde se iba a determinada casa amiga, con bebidas, algo de comer y la predisposición a conocer gente.

Más allá de las diferencias con la actualidad el fin último es interactuar y conocer a alguien. Además el hecho de tener un cierta referencia de la persona, a través de amigos en común que asisten a la reunión, le ayuda a la mujer u hombre que desea conocer a alguien, el hecho de sentirse más seguro que con un total desconocido.

-¿Ayuda también con los prejuicios?

– Totalmente. Sobre todo con  los estereotipos o prejuicios acerca de las personas que suelen desarrollarse por parte de mucha gente. Es decir: “si es ingeniero es frío, si es musculoso es superficial, si sólo trabaja no tiene aspiraciones”, etc. Si se interactúa cara a cara con la persona, y se logra ver y experimentar cómo se maneja en ese contexto, resulta más cercano y real conocerlo sin falsos preconceptos. Volver a las fuentes siempre es positivo.

FUENTE:https://losandes.com.ar/article/matchmaking-la-nueva-manera-de-encontrar-pareja-793650

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